sábado, 19 de septiembre de 2009

EPISODIO 1 ideas del profano

¿Quienes somos?, ¿Porqué vivimos?, ¿Qué es la vida?
Son preguntas que me hago constantemente; y aunque nunca logro una respuesta, TERCO EN ESENCIA, sigo ponderando.

Suele relacionarse a la vida con la alegría, con aquellos momentos que “flashean” por tu mente y ponen una sonrisa en tu rostro cuando disfrutas de tu soledad. Siguiendo esta idea, considero que no se puede saber realmente, que es la vida sin comprender la felicidad, y al igual que el Ying y el Yang, es imprescindible saber que es la tristeza; sometiéndome este raciocinio a una suerte de vorágine de ideas y conceptos confusos en sus límites que se mezclan cual si se encontrasen en una licuadora de ideas.

Según lo que creo, la tristeza es originada cuando a uno le hacen algún mal, el cual, muy básicamente afirmo que es el rompimiento de las leyes naturales (no mates, no robes, no dañes), si es así, la tristeza es la real manifestación del sentido de autopreservación, el cual se vuelve cada vez más complejo, ya que es un reflejo de la sociedad; cuando esta autopreservación se logra satisfacer, conlleva a la alegría más no a la felicidad.

Suele decirse que quien no ha sufrido una tristeza no disfruta de la alegría, ya que no sabría distinguir ni valorizarla de otras emociones. Entonces es lógico afirmar que las personas más alegres son las más infelices, ya que no distinguen realmente el contraste emocional, así como la variedad de colores de sus vidas, convirtiéndose en una especie de daltónicos con astigmatismo, cuando se trata de observar la vida. Esto seguirá pasando hasta que algún acontecimiento significativo haga de oftalmólogo operando estas discapacidades al mismo tiempo que un terremoto azota la sala de cirugía dejando cicatrices profundas casi imposibles de sanar que servirán de tono o comparación para que te des cuenta cuando puedes disfrutar de la alegría de vivir.

17/10/2004

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